“Violencia en los videojuegos” dicen los ignorantes Uno se cansa de leer críticas sobre este mundo que tanto nos apasiona a todos nosotros, sobre lo que incluyo tanto a los que hacemos GuiaMania como a todos los que lo visitan. Llega un punto en el que nosotros también cuestionamos las formas con las que se observan los videojuegos, porque la gran mayoría de las personas que los repudian nunca han tocado una Playstation, una Nintendo 64, o una Family Game (¿se acuerdan de aquella máquina de 8 bits?).

    Por eso, en este artículo, se intenta cambiar el rumbo, exponiendo los aspectos positivos que generan los videojuegos, y que son muchos. Asimismo, abro el debate para no estar solo en este análisis, porque si hay algo que los fanáticos de los videojuegos como nosotros no nos cansamos de gritar, son nuestras voces silenciadas sobre un ámbito al que tenemos un acceso privilegiado y al que muchos miran con envidia y poca claridad, por el simple hecho de que no lo conocen ni se interesan en comprenderlo.

    Por un lado, los videojuegos propician un clima distendido, de ocio, permitiéndonos viajar a mundos mágicos, para transformarnos en superhéroes, pilotos de carrera, o estrellas del fútbol entre tantos otros roles que hay para elegir. Así, no sólo se da lugar a una aventura sino también a compartir cosas con amigos y familiares. ¿Quién no pasó unas horas jugando con su padre, hasta que se dio cuenta de lo mal que él jugaba? ¿Quién no se peleó con su hermano a muerte en Mortal Kombat? ¿Qué grupo de amigos no se reunió alguna vez para participar de un torneo de Winning Eleven? Estas experiencias son típicas de los videojuegos y es de este modo que, en lugar de alejarnos de las personas, como muchos analistas lo expresan, nos acercan a ellas.

    La violencia dentro de los videojuegos es algo que existe y nadie puede negar, porque cuando descargamos nuestro arsenal de Quake sobre los enemigos o pisoteamos gente en Armaggedon, no les sale sangre de color azul. No obstante, la violencia se queda ahí, en la virtualidad del juego.

    Sin embargo, no se puede hablar de violencia sin dar cabida también a los beneficios sociales y de desarrollo de la imaginación y del arte que producen los videojuegos. Incluso, es común aprender inglés e historia a partir de ciertos títulos, por lo que también se promueve la educación. Decir que los videojuegos y la violencia van de la mano, sin detenerse en otros aspectos, es algo que sólo un ignorante puede decir, y lamentablemente, hoy en día hay muchas personas que ocupan esa categoría.



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