Guía de Turok

FASE 1 - UN PASEO POR EL BOSQUE.

Cuando sus ojos se acostumbraron a la espesa niebla y sus pulmones comenzaron a filtrar a regañadientes la pesada humedad, Turok sacó su puñal y se dispuso a comenzar su angustiosa búsqueda. Apartó unos helechos gigantes, asustó a un par de monos juguetones, se deshizo a navajazos del primer esbirro de Campaigner, y encaminó sus pasos hacia un estrecho puente de madera arriba, a la derecha, observó en uno de los salientes una apetecible pistola que, desde aquel lugar, no podía alcanzar.

Ni corto ni perezoso (en realidad, hacia tiempo que necesitaba un buen baño), se lanzó al agua en el lado izquierdo del puente y se sumergió en sus turbias aguas. A los pocos segundos localizó una entrada subterránea que lo llevó hasta la pistola. Ahora ya podía enfrentarse a los futuros enemigos con alguna garantía de éxito. Siguió el rastro de iconos de fuerza y escaló un pequeño saliente, junto a la primera de las llaves del nivel 2. Cada nuevo escenario necesitaba un número variable de estas llaves, escondidas en los más variopintos lugares.

Con la primera a buen recaudo en el bolsillo, pisó una losa que había a la izquierda y esperó a que la barrera de troncos le mostrase un nuevo camino. Al otro lado se encontró con el primero de los raptors. Se deshizo de él gracias a la pistola. Siguió el rastro de iconos dorados(necesitaba cien para obtener una nueva reencarnación) y se deshizo de un puñado de soldados armados con pistolas, rifles y cuchillos. Una de las paredes escalables del cañón situada en el lado izquierdo le llevó hasta la segunda llave del nivel 2.

SECRETO: Otra pared escalable, cerca de un árbol, esconde el rifle automático.

Ni que decir tiene que también exploró todos los recodos y matorrales que iban aflorando a su paso, en busca de puntos de vida y munición.

Tras este pequeño entrenamiento, llegó al primer checkpoint o punto de chequeo, lo que significaba que ya no tendría que repetir el recorrido, en el caso de que los enemigos acabasen con alguna de sus muchas vidas.

De pronto, el paisaje cambió y se encontró ante una gran explanada. Dos rampas naturales subían hasta un nuevo nivel dominado por una gran arco de madera. A sus espaldas, había una escalera que daba acceso una escopeta. El arco terminada en un teletransporte custodiado por nuevos esbirros de Campaigner. Unos cuantos amagos, un par de tiros certeros, y Turok pudo introducirse en él.

Al cabo de unos minutos de carrera, se enfrentó al primer monstruo auténticamente aterrador: un purlin, especie de dinosaurio con aspecto de oso dotado de unos puños demoledores. Gracias a las flechas explosivas acabó con su vida, liberándose al momento la barrera que bloqueaba el camino.

Siguió escalando escaleras y paredes, hasta que alcanzó el primer altar que le permitía grabar sus acciones anteriores, para no tener que comenzar de nuevo su epopeya. Con las espaldas cubiertas, continuó por el camino de troncos hasta que llegó a un lago de lava.

La siguiente pulsación de una baldosa abrió una barrera situada enfrente de él, y otra más al fondo, a la izquierda. Se introdujo por esta última y así se hizo con algunas balas explosivas que descansaban cerca de una escalera. La escaló, al igual que otras dos más, hasta visionar una especie de isla solitaria situada en la cima.

SECRETO: Tras subir la primera escalera, se puede saltar al agua desde uno de los bordes de la plataforma, para alcanzar un transportador hacia una sala secreta. Estos transportadores aparecer en ciertos lugares, pero nunca en el mismo sitio. A veces, hay que esperar un poco para que se materialicen. Las salas secretas están plagadas de trampas: cuchillas, rocas que caen del techo, plataformas móviles... Si se superan, dan acceso a un montón de municiones, armas, puntos de vida y demás.

Después de unos segundos de descanso, Turok saltó a la isla y cogió la última llave del nivel 2. Para felicitarlo, se materializó otro purlin dispuesto a darle un cariñoso... puñetazo. Ni que decir tiene que Turok se deshizo de él y escaló una nueva colina, hasta adentrarse en la primera de las muchas cuevas que sazonaban su memorable epopeya.

LOS LEAPERS.

El cazador de dinosaurios se había internado en los dominios de los leapers, unas escurridizas criaturas tan endebles que incluso podía acabar con ellas utilizando su manejable puñal, para ahorrar munición. Empleó sus asombrosos poderes para materializar un mapa automático en su mente (tecla TAB) y siguió el único camino, hasta una explanada donde se erigía un templo en ruinas.

En el primer piso se escondía un medallón de invisibilidad espiritual, que le pondría las cosas más fáciles durante unos segundos. Cerca del templo visionó un puente de troncos, predecesor de un nuevo checkpoint. También, tras una oleada de raptores y soldados mutantes, descansaba un pilar con una escalera que llevaba hasta una plataforma adornada con cuatro pilares, refugio de un nuevo teletransporte. Otro nuevo laberinto de cuevas servia de guarida a una legión de cucarachas, también neutralizables con el socorrido cuchillo.

SECRETO: Hacia adelante y hacia la izquierda, reposa un pozo que contiene un icono de restauración de vida.

En el primer camino de la izquierda se encontraba otro teletransporte, la puerta hacia otro complejo de cuevas. Lo de complejo es sólo una expresión, pues las únicas salidas conducían a una nueva llave (derecha) y uno nuevo teletransporte (izquierda). Aquello ya se estaba convirtiendo en una costumbre, ya que después de atravesar un lago que escondía un rifle de asalto, volvió a encontrarse con otro de esos pozos espaciotemporales. Fue así como llegó hasta un laberinto formado por círculos concéntricos. Siguiendo los caminos por los que abundaban los árboles, adquirió una llave del nivel 3, una pieza del Chronoscepter, el arma que le daría la victoria, y otro teletransporte. Arribó a la cima de una fortaleza subiendo dos escaleras, y se tiró por un agujero que llevaba a unas oscuras cuevas. Cerca de una cascada saltó sobre unos pilares y encontró la última llave del nivel 3, junto a otro teletransporte. Sólo un nuevo purlin armado con un lanzallamas le separaba del Recinto Sagrado conocido como "The Hub". Allí reposaban los ocho portales que daban acceso a todas las piezas del Chronoscepter, así como la guarida del mismísimo Campaigner.

Turok introdujo las llaves en los paneles de los niveles 2 y 3, grabó su situación en el altar cercano, y traspasó el Portal del segundo de los escenarios.

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